Gallinas, las Razas Españolas

Raza común Española, tipo Mediterráneo.
Raza común Española, tipo Mediterráneo.

 

La avicultura su significado más característico, es la práctica de cuidar y criar aves, de forma doméstica, con diferentes utilidades o fines, y toda la cultura que existe alrededor de esta actividad de crianza.

 

La avicultura no solo se centra generalmente en la crianza de aves, sino también, en mantener sus razas, alimentación equilibrada, tratado de enfermedades, preservar su hábitat... Esta forma de criar las aves tiene otras ramas como:

 

  • Gallino-cultura : Cría de gallináceas.
  • Meleagricultura : Cría de pavos, guajolotes.
  • Anacultura : Cría de patos.
  • Cotornicultura : Cría de codornices y otras pequeñas aves.
  • Numidicultura : Cría de gallinas de Guinea.
  • Colombicultura : Cría de palomas productoras de carnes o huevos.
  • Colombofilia : Cría de palomas mensajeras.
  • Estrutioculura : Cría de avestruces.
  • Canaricultura : Cría de canarios.

 

Dentro de la avicultura se incluye también, la avicultura de producción o transformación, para conseguir carne, plumas o huevos. En la avicultura recreativa, con la cría de especies por cuestión de afición, como el silvestrismo, la colombo filia, la canaricultura o la cría de especies exóticas, loros u otras.

 

CONSIDERACIONES GENERALES REFERENTES A LAS RAZAS DE GALLINAS,

 

Fijando la atención en la diversidad de razas en quienes la corpulencia, conformación, fecundidad y aptitudes para el cebo son tan variables, se encontraría cualquiera inclinado a creer, en el gran influjo de los climas o de las latitudes en que viven y se perpetúan.

Sin negar de hecho de una manera absoluta estos influjos, más oscuros y menos ciertos que lo que generalmente se cree, y después de vista la cuestión bajo todos los conceptos, hasta la alimentación y cuidados, según las localidades o las naciones, se ha deducido que los influjos de los climas son más mítico que reales, y que los tipos preciosos que existen en localidades tan discordes por su temperatura y geografía física o naturaleza del terreno, proceden de elecciones bien entendidas, buenos y abundantes alimentos y de cruzamientos bien dirigidos; y que por el contrario, la mezquindad de ciertas razas locales, su poca aptitud par a la incubación, postura., engorde y demás, proceden o se deben a la cría sin selección, admitiendo en los corrales o gallineros cuanto se presenta.

Los que están al frente de los corrales, careciendo de la debida instrucción y desconociendo la economía doméstica, miran con indiferencia la elección de los huevos y de las crías, y no reparan en vender a los ovateros para el consumo los mejores productos por un lucro tan ruinoso como mal calculado.

 

Esta verdad del poco influjo de los climas en la belleza de las razas gallináceas, se manifiesta del modo más evidente en las especies exóticas importadas a Europa hace ya mus años, y que sometidas desde su introducción a una elección razonada de los reproductores de ambos sexos, presentan tipos mejorados más bien que degenerados, y han dado lugar a subrazas o castas nuevas obtenidas por cruzamientos que corren ya con una reputación justamente adquirida y merecida.

 

 

Es no obstante preciso reconocer que el arte de criar, mejorar y perfeccionar las razas, exige cuidados y conocimientos más extensos y profundos que lo que comúnmente se cree. Estos conocimientos se toman de las diferentes ramas de las ciencias físicas y fisiológicas. Tal vez se nos dirá que estas ciencias no están al alcance de todos los criadores; lo cual seria cierto si no hubiera que responder el que a los maestros del arte corresponde establecer los principios y las reglas, y a los criadores practicarlos.

 

También se nos dirá y con razón, que los campesinos, criadores, ama ter, se han manifestado siempre rebeldes a poner en práctica las reglas aconsejadas por los hombres del arte (sabios de las razas). Esto por desgracia es cierto, pero se encuentra la causa en su ignorancia completa respecto a las nociones más elementales de esas artes que un día deben practicar.

 

Se deja ignorar que la unión de la teoría y de la práctica, pueden ellas solas, dar resultados satisfactorios y ser el verdadero enfoque de la cría de nuestras razas. Por los resultados de esta unión, se puede comparar la práctica rutina, ciega y maquinal, al árbol silvestre que no da ni puede dar más que frutos ásperos, acerbos y silvestres; unida a la teoría o practicada con reglas científicas, se obtiene el árbol injertado que nos da una sucesión no interrumpida de buenos y sabrosos frutos.

 

 

RAZAS ESPAÑOLAS

 

Queda bien manifestado que entre todas las aves de corral, la más útil y fácil de criar es la gallina, y de haberla encontrado en todos los tiempos y en todas las localidades, pues el hombre ha procurado y procura criarla siempre que tiene proporción.

Así como ignoramos todavía en qué país del mundo se cría naturalmente el grano, que mejorado por el cultivo constituye nuestro alimento más común, del mismo modo no se puede decir, como ya queda indicado, en qué localidad o país vive la gallina y se perpetúa sin necesidad de los necesidades del hombre; y al contemplarla rodeada de tantos enemigos y con tan pocos medios de defensa, parece casi imposible pueda vivir fuera de su protección.

 

Por más influjo que tenga el arte en los productos de la naturaleza, ha y que confesar que nosotros, sólo es posible modificar y de ningún modo crearlos, y que por lo tanto existe o ha existido la especie originaria del ave a quien tantos siglos de esclavitud ha separado de tal modo de su prototipo, que no es factible encontrarle.

 

Se ignora también el origen de las gallinas españolas, que sin duda debió modificarse por las castas que introdujeran los que por tantos siglos y en opuestas circunstancias han dominado el territorio Español.

Cuidada y, por decirlo así, cultivada la gallina por el hombre, tiene más variedades que ninguna otra especie, a pesar de que se ha privado demasiadas veces de gallinas preciosas, de hermosos tipos que hubieran tal vez mejorado la casta, por matar las llamadas cantadoras, fruto de una preocupación infundada, a causa de los refranes antiquísimos como el de gallina que canta, sacerdote que danza y mujer que habla latín, jamas llegan a buen fin.

 

Las razas, castas o variedades que vamos a describir son las más notables y generales, las que se perpetúan, ya por la fuerza de su constitución, ya por el cuidado, trabajo que se tiene en no mezclar las, gracias a los criadores, asociaciones que respetan los valores de esas razas.

 

Bueno nosotros seguiremos con las razas Españolas, dando la información de las mismas, patrón, asociaciones y demás.

 

 

GALLINA COMÚN, VULGAR ( gallina domestica ).

 

Suele diferenciarse en el tamaño y poco en los colores, los cuales son mu y brillantes en los machos:

Estos tienen sobre la frente una cresta membranosa, más o menos gruesa, de color de grana, dentada como una sierra; dos membranas de la misma naturaleza y color pendientes de las fauces, llamadas barbas o barbillas, y otras dos debajo de los oídos, de un blanco mu y hermoso, denominadas orejillas.

Se distingue el macho dé la hembra, ademas de otros caracteres, en dos plumas del medio de la cola que son mu y largas y encorvadas en figura de arco; en las plumas del pescuezo y rabadilla, que son muy largas y estrechas, y en los espolones, aunque hay algunas gallinas que también los tienen.

 

Las gallinas de las sierras son más pequeñas que las de las llanuras de ambas Castillas, manchegas, murcianas, et. Cabeza pequeña; pico fino, puntiagudo, de color rosáceo o aplomado; cresta sencilla, festoneada, doblada o caída sobre el lado; cuerpo pequeño, débil y como desprendido; alas grandes, largas, bien cubiertas de pluma y extendiéndose hasta la base de la cola; ésta es grande, levantada o recta, compuesta de dos filas de plumas; pecho estrecho; vientre poco .abultado; muslos pequeños, puntiagudos; piernas finas; la piel escamosa que las cubre es de color ligeramente rosáceo y por lo común oscuro o aplomado; las uñas en que terminan sus dedos, son grandes, puntiagudas y como aceradas; su plumaje es muy variable, así como su tamaño y peso en carne; abundan las negras, tordas, atabacadas más o menos claras, apizarradas, manchadas de amarillo, blanco, violeta, et.

Su peso en carne es cosa de un kilo. La epidermis es blanca. Es lista y siempre está alerta; vuela con facilidad á bastante distancia; siempre está cacareando, y de aquí de nominarla parlanchína. Ninguna raza canta tanto tiempo y tan fuerte su postura como ella; procura ocultar sus huevos, incubar sola y en secreto, a pesar de ser poco afecta a la incubación: su postura no deja de ser abundante, pero los huevos son pequeños, blancos, y contienen mucha clara; la yema es pequeña en proporción.

 

Prefiere las perchas altas y los sitios calientes. Su amor por los hijos es extremado:

Es una de las mejores madres. A la vista del peligro que amenaza a sus hijos, se enfurece extraordinariamente; no retrocede, se precipita sobre el enemigo con cuanta impetuosidad es capaz; su fuerza y cólera se centuplican, y con la voz, el pico y uñas, las plumas erizadas, el ojo centelleante, le persigue a todo trance. El perro, que sólo su presencia espanta a las mejores gallinas, es acometido por la Clueca que tiene pollos, con el mayor atrevimiento, y le obliga a huir vergonzosamente lleno de miedo.

La gallina común no sólo tiene el valor de proteger a su familia, sino que en caso necesario se sacrifica por ella. Ella sabe con la mayor actividad procurarle el alimento necesario, empleando en caso de necesidad la astucia; se dedica al pillaje y enseña muy pronto a su familia a que haga lo mismo. Siendo madre, no consiente que ninguna de sus compañeras, aunque sea de su misma familia, ni aun hija del año anterior, vengan a quitar ni una partícula de alimento a sus polluelos: no come hasta que ellos lo han efectuado.

 

Los poetas han ensalzado el amor materno de la gallina, y hasta le han presentado como ejemplo para la humanidad. Mas hay que conocer que vale mucho más el de ésta, puesto que es eterno, y el de aquélla, aunque intenso, es efímero.

 

Nacida en Abril, inicia la polla a poner en Noviembre siguiente. Presenta una inclinación mediana a la incubación. El gallo canta antes de haber llegado a la pubertad. Es fecundo a los tres o cuatro meses. 

 

Iremos poniendo, poco a poco todas las razas Españolas.